La
Culebrilla (Herpes Zoster)
¿Qué es la
culebrilla?
La culebrilla, o herpes zoster, es una infección
viral común de los nervios, que está acompañada de una
erupción dolorosa con vesículas
pequeñas en un área de la piel en cualquier parte del cuerpo. Aun
cuando la erupción
desaparece, el dolor puede continuar durante meses y algunas
veces durante años.
La causa de la
culebrilla es
el
virus varicela-zoster, el mismo virus que causa la varicela. Después que una persona haya
tenido varicela, el virus permanece latente en ciertos nervios por muchos años. La edad
avanzada, un sistema inmunológico deficiente o ambos, parecen ser las causas principales del herpes.
De acuerdo con
los Centros
para la Prevención y el Control de las Enfermedades (Centers for Disease Control and
Prevention, su sigla en inglés es CDC), se estima que la
culebrilla afecta de 600.000 a un millón de personas anualmente.
¿Cuáles son los síntomas de la
culebrilla?
A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la
culebrilla. Sin embargo,
cada individuo puede experimentar los síntomas de una forma diferente. Los síntomas
pueden incluir los siguientes:
Sensibilidad
o dolor, o ambos en un
área de la piel antes de que aparezca la erupción.
Erupción,
que aparece después de cinco días y que al principio tiene el aspecto
de manchas rojas pequeñas
que cambian a vesículas (usualmente toma de dos a tres días).
Las
vesículas
que cambian a color amarillo y se secan dentro de 14 días, a menudo dejan cicatrices
ahuecadas
pequeñas.
Otros síntomas tempranos
de la culebrilla pueden incluir:
Los síntomas
de la culebrilla pueden parecerse a los de otras condiciones
médicas. Siempre consulte
a su médico para el diagnóstico.
¿Cómo se
diagnostica la culebrilla?
Además del examen y la historia médica completa, los exámenes para
diagnosticar la culebrilla pueden incluir:
Complicaciones de la
culebrilla:
Los síntomas activos de la culebrilla usualmente no duran más de tres a cinco semanas. Sin
embargo, ocasionalmente ocurren complicaciones. Las dos complicaciones principales que
pueden ocurrir como resultado de un caso de herpes zoster incluyen los siguientes:
Neuralgia posherpética (su sigla en inglés es
PHN)
La complicación más común del herpes es la neuralgia posherpética (PHN). La PHN
se caracteriza por dolor continuo, crónico que la persona siente incluso
después
de que las
lesiones de la piel han sanado. El dolor puede ser severo en el área en donde las
vesículas estuvieron presentes y la piel afectada puede ser muy sensible al calor y al
frío.
Entre
las
personas con mayor riesgo de tener PHN se incluye aquellas que tienen dolor severo
durante la fase activa del herpes, las que tienen alteración sensorial y los
ancianos. El tratamiento temprano del herpes puede prevenir la PHN. Además se
pueden usar analgésicos (medicamentos que alivian el dolor) y tratamiento con esteroides
(para reducir la inflamación) para tratar el dolor y la inflamación.
Infección bacteriana
Una segunda complicación común y severa del herpes, es la infección bacteriana
en la piel donde están las lesiones. Las infecciones pueden producir complicaciones
adicionales, como cicatrices y gangrena superficial. Cuando la infección ocurre en los
ojos o cerca de ellos, puede producirse una infección bacteriana secundaria o la
opacificación corneal
(nebulosidad de la córnea).
Tratamiento de
la culebrilla:
La culebrilla tiene que seguir su curso, ya que no existe cura para la
enfermedad. El tratamiento generalmente está enfocado a aliviar del dolor. El tratamiento específico para
la culebrilla será determinado por su
médico basándose
en lo siguiente:
-
Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
-
Que tan avanzada está la enfermedad.
-
Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
-
Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
-
Su opinión o preferencia.
El tratamiento
puede incluir
medicamentos para aliviar el dolor y medicamentos antivirales para ayudar a disminuir
algunos de los síntomas y minimizar daño al nervio. Otros tratamientos pueden incluir:
Reposo
en cama, especialmente durante la fase temprana de la
culebrilla, si el
paciente tiene fiebre.
Loción
de calamina o un medicamento similar para tratar el comezón.
Aplicación
de compresas frías en las áreas de la piel afectadas.
Cirugía
para extirpar el nervio afectado (en caso de que el dolor severo no se alivie con
los medicamentos).
Haz click
aquí para ir a la página de
Los Recursos en la Red de Las Enfermedades
Infecciosas. |