| La Meningitis ¿Qué es la meningitis? La meningitis es una inflamación de las meninges, las membranas que rodean el encéfalo. Existen tres meninges:
- Duramadre - la membrana externa que está pegada al interior del cráneo.
- Aracnoides - la membrana intermedia.
- Piamadre - la membrana más interna, que está pegada al encéfalo.
¿Cuáles son las causas de la meningitis? Existen dos tipos distintos de meningitis, cada uno con diferentes causas:
| Vírica - causada por un virus |
- La meningitis vírica es más frecuente que la bacteriana, aunque pocas veces pone en peligro la vida. La meningitis vírica puede ser causada por distintos virus y se disemina entre las personas al toser o estornudar o por culpa de una higiene deficiente. Otros gérmenes pueden encontrarse en las aguas residuales contaminadas.
- Los antibióticos no sirven de nada en caso de meningitis vírica. Por lo general, el paciente se recupera por completo, aunque pueden persistir los dolores de cabeza, la fatiga y la depresión.
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| Bacteriana - causada por una bacteria |
- La meningitis bacteriana, aunque es muy poco frecuente, puede ser mortal.
- Las bacterias pueden diseminarse a través de las secreciones de la garganta y respiratorias, como por ejemplo al toser o besarse, pero no pueden sobrevivir fuera del cuerpo durante mucho tiempo. No se contagian a través del agua, ni en piscinas, edificios, etc.
- La meningitis puede ser debida a muchas especies de bacterias, pero existen tres tipos que causan el 80 por ciento de los casos:
- Neisseria meningitidis (meningococo)
El meningococo se encuentra en la nasofaringe de aproximadamente el 5 por ciento de la población y se disemina mediante partículas respiratorias y el contacto cercano. Por motivos que se desconocen, sólo una pequeña parte de los portadores desarrollan meningitis. La meningitis meningocócica aparece más a menudo durante el primer año de vida, pero también puede presentarse en poblaciones cerradas, como las escuelas.
- Haemophilus influenzae tipo B
El haemophilus influenzae tipo B es el responsable de la mayoría de los casos de meningitis en los niños mayores de un mes, pero no suele afectar a los adultos a menos que exista algún factor de predisposición, como un traumatismo en la cabeza o alguna inmunodeficiencia. Las vacunas contra este tipo de bacteria se administran a los niños como parte de los programas de vacunación habituales.
- Streptococcus pneumoniae (neumococo)
El neumococo es la causa más frecuente de meningitis en los adultos. Entre los que tienen mayor riesgo se pueden incluir las personas que sufren infecciones crónicas del oído, infecciones sinusales, lesión cerrada en la cabeza, meningitis recurrentes y neumonía meningocócica.
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¿Cómo llega la infección al encéfalo? La infección puede llegar al encéfalo
por varias rutas, incluyendo las siguientes:
- A través de la corriente sanguínea desde otra parte infectada del cuerpo.
- A través de los huesos del cráneo desde los senos paranasales o el oído interno infectado.
- Por una lesión en la cabeza, como una fractura de cráneo o una herida penetrante.
Particularmente, esto ocurre cuando la resistencia del cuerpo está
comprometida bajo ciertos factores, incluyendo los siguientes:
- Después de una operación quirúrgica o una hospitalización prolongada.
- Un sistema inmunológico debilitado.
- Como resultado de una insuficiencia crónica de los riñones.
¿Cuáles son los síntomas de la meningitis? A continuación se enumeran los síntomas más comunes de la meningitis. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:
- Fiebre.
- Dolor de cabeza.
- Náuseas y vómitos.
- Rigidez en el cuello.
- Fotofobia (poca tolerancia a la luz brillante).
- Confusión.
- Dolor en las articulaciones.
- Somnolencia.
- Convulsiones.
Los síntomas en los niños pueden incluir también:
- Fiebre.
- Llanto fuerte.
- Piel pálida y con manchas.
- Falta de apetito.
- Vómitos.
- Inquietud y nerviosismo.
- Espalda arqueada.
- Dificultad para despertarse.
Es importante tener en cuenta que estos síntomas pueden no producirse todos a la vez y que no todas las personas que contraen meningitis los padecen. Los síntomas de la meningitis pueden parecerse a los otras condiciones o problemas médicos. Siempre consulte a su médico para el diagnóstico.
¿Cómo se diagnostica la meningitis? Además
del examen y la historia médica completa, los procedimientos para el diagnóstico de una meningitis pueden incluir los siguientes:
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Punción raquídea (punción lumbar) - se coloca una aguja especial en la parte baja de la espalda, en el interior del conducto raquídeo, que es la zona que rodea la médula espinal. Entonces se puede medir la presión que existe en la médula espinal y en el encéfalo. Se puede extraer una pequeña cantidad de líquido cefalorraquídeo (su sigla en inglés es CSF) y enviarla al laboratorio para comprobar si existe una infección o algún otro tipo de problema. El líquido cefalorraquídeo es el líquido que baña el encéfalo y la médula espinal.
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Exámenes de sangre.
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Tomografía computarizada (También llamada escáner CT or CAT.) - procedimiento de diagnóstico por imagen que utiliza una combinación de rayos X y tecnología computarizada para obtener imágenes de cortes transversales (a menudo llamadas "rebanadas") del cuerpo, tanto horizontales como verticales. Una tomografía computarizada muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, incluyendo los huesos, los músculos, la grasa y los órganos. La tomografía computarizada muestra más detalles que los rayos X regulares.
Tratamiento de la meningitis: El tratamiento específico de la meningitis será determinado por su médico basándose en lo siguiente:
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Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
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Qué tan avanzada está la enfermedad.
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El microorganismo causante de la infección.
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Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
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Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
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Su opinión o preferencia.
El tratamiento puede incluir:
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Meningitis bacteriana Para el tratamiento de la meningitis bacteriana generalmente es necesario administrar antibióticos por vía intravenosa (su sigla en inglés es IV). Cuanto antes se inicie el tratamiento, mejores serán los resultados.
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Meningitis vírica El tratamiento de la meningitis vírica generalmente es de mantenimiento (destinado a aliviar los síntomas).
Con la excepción del virus del herpes simplex, no existen medicamentos específicos para combatir a los microorganismos que causan la meningitis vírica.
Meningitis fúngica Se puede administrar un antifúngico intravenoso para tratar la meningitis causada por hongos.
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Meningitis tuberculosa (su sigla en inglés es TB) En las personas que desarrollan meningitis tuberculosa se recomienda un tratamiento a largo plazo, generalmente durante un año. La terapia suele consistir en varios medicamentos distintos durante los primeros meses, seguidos de otros medicamentos.
¿Qué es la terapia de mantenimiento de la meningitis? Mientras un paciente se está restableciendo de meningitis se pueden iniciar otros tratamientos para aliviar los síntomas y las molestias y favorecer la curación. Dichos tratamientos pueden incluir:
Además, si el paciente está grave y tiene dificultades para respirar puede necesitar oxígeno suplementario o ventilación mecánica (respirador).
Prevención de la meningitis: En la actualidad existen varias vacunas para evitar que algunas de las bacterias causen la meningitis, incluyendo las siguientes:
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La vacuna contra el haemophilus influenzae tipo B se administra en tres o cuatro dosis como parte de las vacunaciones habituales de los niños a partir de los dos meses de edad.
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Aunque se han utilizado vacunas antineumocócicas en niños mayores y adultos durante muchos años, la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, su sigla en inglés es AAP) recomienda actualmente una nueva forma de vacuna antineumocócica para todos los niños menores de dos años. Esta vacuna se llama vacuna antineumocócica conjugada (su sigla en inglés es PCV7).
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La AAP también recomienda que la PCV7 se administre a todos los niños en edades comprendidas entre los 24 y 59 meses que tengan alto riesgo de infección por neumococo. En este grupo se incluyen los niños que tienen el sistema inmunológico (que lucha contra las infecciones) debilitado, como los niños que sufren anemia de células falciformes o infección por el virus de inmunodeficiencia humana (sigla en inglés es HIV).
La PCV7 se puede administrar junto con las demás vacunas de la infancia y se recomienda en las siguientes edades:
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2 meses.
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4 meses.
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6 meses.
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De 12 a 15 meses.
Los niños que están enfermos o que tienen fiebre deben esperar a ponerse bien para recibir la vacuna PCV7. Los niños que han presentado con anterioridad una reacción ante algún tipo de vacuna antineumocócica no deben recibir la PCV7.
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Para la neisseria meningitidis (meningitis meningocócica), existe en la actualidad una vacuna antimeningocócica que se utiliza sólo en los grupos de alto riesgo. La inmunización contra esta bacteria no está muy difundida por la escasa incidencia de este tipo de meningitis. Las personas que pueden necesitar inmunización incluyen las siguientes:
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Los niños asplénicos (niños que no tienen bazo).
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Los estudiantes universitarios. La Asociación para la Salud de los Estudiantes Universitarios (American College Health Association) recomienda la vacunación.
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Los reclutas militares.
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Las personas que tengan que viajar a países donde la incidencia de la meningitis meningocócica es más alta (zonas de África).
Si tiene alguna pregunta acerca de la prevención, consulte a su médico.
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