Lesión aguda de la médula espinal en niños

¿Qué es una lesión aguda de la médula espinal?

La médula espinal es un racimo de nervios que llevan mensajes entre el cerebro y el resto del cuerpo. Trasmite datos del cerebro al resto del cuerpo y trae información sensorial del cuerpo, icluidos la piel, las articulaciones y los órganos de regreso al cerebro.

La lesión aguda de la médula espinal ("SCI", por sus siglas en inglés) se debe a una lesión traumática que resulta ya sea de un hematoma (también llamado contusión), un desgarre parcial o un desgarre completo (llamado transección) en la médula espinal. La SCI es una causa común de discapacidad permanente y de muerte en los niños.

Alrededor de 12,500 personas al año padecen de una lesión de la médula espinal. Alrededor de 276,000 personas en los EE.UU. viven con una lesión de médula espinal. La edad promedio de aparición las SCI es los 42 años desde 2010. La mayoría de las víctimas de SCI (79 por ciento) son hombres.

¿Qué causa una lesión aguda de la médula espinal?

Hay muchas causas de SCI en los niños. Las lesiones más comunes ocurren cuando la zona de la médula o cuello se dobla o comprime como en las siguientes situaciones:

  • Lesiones de nacimiento, que típicamente afectan la médula espinal en el área del cuello

  • Caídas

  • Accidentes en vehículos motorizados (automóviles, motocicletas y ser golpeado como peatón)

  • Lesiones deportivas

  • Accidentes de buceo

  • Accidentes de trampolín

  • Violencia (heridas por disparos o puñaladas)

  • Infecciones que forman un absceso en la médula espinal

¿Cuáles son los síntomas de una lesión aguda de la médula espinal?

Una persona puede tener diversos grados de síntomas asociados con la gravedad y ubicación de la SCI luego de un hecho traumático. La ubicación de la lesión en la médula espinal determinará qué tan grave será la lesión. Por ejemplo, una lesión que dañe la columna cervical (en la zona del cuello) puede causar la pérdida del funcionamiento o fuerza de los músculos en todas las extremidades (brazos y piernas), así como también una pérdida de sensibilidad por debajo del nivel de la lesión de médula espinal. A esto se le llama tetraplejia (anteriormente llamado cuadriplejía) con pérdida sensorial. Una lesión en la parte superior de la médula espinal a menudo trae como consecuencia la necesidad de asistencia respiratoria mecánica como con un respirador artificial, ya que los músculos pectorales también pueden estar debilitados. Una lesión en la parte inferior de la médula espinal que cause parálisis y pérdida del funcionamiento de las piernas, así como también pérdida de sensibilidad que compromete la parte inferior del cuerpo, se llama paraplejia.

La extensión del daño a la médula espinal determina si la lesión es completa o incompleta. Una lesión completa significa que no hay movimiento o sensación por debajo del nivel de la lesión. Una lesión incompleta significa que aún hay movimiento o sensación por debajo del nivel de la lesión.

Inicialmente después de una lesión de médula espinal, el paciente puede experimentar choque espinal, que causa la pérdida o disminución de la sensación, movimiento del músculo y reflejos. Pueden aparecer otros síntomas a medida la inflamación disminuye según la ubicación de la lesión. Por lo general, cuanto más alto sea el nivel de la lesión en la médula espinal, más graves serán los síntomas. Por ejemplo, una lesión en el cuello, en C1 o C2 (la primera y segunda vértebra en la columna vertebral) y especialmente en la vértebra cervical media de C3, C4 y C5 afectan los músculos respiratorios y la capacidad de respirar. Una lesión más baja, en la vértebra lumbar puede afectar nervios y el control muscular de la vejiga, intestino, órganos sexuales y piernas.

Los síntomas de la SCI pueden incluir:

  • Debilidad muscular

  • Pérdida del movimiento muscular voluntario en el pecho, brazos y piernas

  • Problemas para respirar

  • Pérdida de sensación en el pecho, brazos, piernas o nalgas

  • Pérdida del funcionamiento del intestino y vejiga

  • Regulación autonómica anormal (control deficiente de la presión arterial, traspiración, temblores, funcionamiento anormal del estómago y los intestinos)

Los síntomas de la SCI pueden parecerse a otros problemas de salud. Consulte siempre con el médico de su hijo para recibir un diagnóstico.

¿Cómo se diagnostican las lesiones agudas de la médula espinal?

Es posible que el grado exacto de la SCI no se comprenda completamente inmediatamente después de la lesión, pero puede determinarse con una evaluación médica integral y pruebas de diagnóstico. La SCI aguda es una emergencia médica. Siempre que haya una sospecha de lesión a la médula espinal, es absolutamente necesaria la atención médica de emergencia. El diagnóstico de la SCU se hace con un examen físico y pruebas de diagnóstico. Durante el examen, el médico obtiene un historial médico completo del niño y la familia y pregunta cómo ocurrió la lesión. El trauma en la médula espinal puede causar problemas neurológicos y puede requerir seguimiento médico adicional. Ocasionalmente es necesaria la cirugía para estabilizar la médula espinal luego de la SCI aguda.

Las pruebas de diagnóstico pueden incluir:

  • Pruebas de sangre

  • Rayos X. Una prueba diagnóstica que usa rayos de energía electromagnética invisible para producir imágenes de los tejidos internos, huesos y órganos sobre una película.

  • Tomografía computarizada (llamada también "CT" o "CAT", por sus siglas en inglés). Un procedimiento de diagnóstico por imágenes que utiliza una combinación de rayos X y tecnología computarizada para producir imágenes horizontales, o axiales (llamadas con frecuencia rebanadas) del cuerpo. Una CT muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, incluso los huesos, músculos, grasa y órganos. Las CT son más detalladas que los rayos X generales.

  • Imágenes por resonancia magnética ("MRI", por sus siglas en inglés). Un procedimiento de diagnóstico que utiliza una combinación de imanes grandes, radiofrecuencias y una computadora para producir imágenes detalladas de órganos y estructuras dentro del cuerpo.

Tratamiento de una lesión aguda de médula espinal

El tratamiento específico para una lesión aguda de la médula espinal será determinado por el médico de su hijo con base en:

  • La edad, salud global e historial médico de su hijo

  • La gravedad de la SCI

  • El tipo de SCI

  • La tolerancia de su hijo a procedimientos, tratamientos o medicamentos específicos

  • Las expectativas del curso de la SCI

  • Su opinión o preferencia

La SCI requiere atención médica de emergencia en la escena del accidente o lesión. Esto se logra inmovilizando las zonas de la cabeza y cuello para evitar que el niño se mueva. Esto puede ser muy difícil ya que el niño, los padres o transeúntes pueden estar muy asustados luego del incidente traumático.

No existe cura para reparar una médula espinal dañada o herida. La gravedad de la SCI y la ubicación determinan si la SCI es leve, grave o mortal.

La cirugía es algunas veces necesaria para evaluar la médula lesionada, estabilizar huesos fracturados de la espalda, descomprimir (o liberar) la presión de la zona lesionada y manejar cualquier otra lesión que pudo haber sido resultado del accidente. El tratamiento es individualizado según de la extensión de la lesión y la presencia de otras lastimaduras en el niño.

El tratamiento puede incluir:

  • Observación y manejo médico. En la unidad de cuidados intensivos

  • Medicamentos. Por ejemplo, corticosteroides (pueden ayudar a disminuir la inflamación de la médula espinal)

  • Respirador mecánico. Una máquina para respirar empleada para ayudar al niño a respirar.

  • Catéter en la vejiga. Un tubo que se coloca en la vejiga para ayudar a drenar la orina hacia una bolsa colectora.

  • Tubo de alimentación. Este se coloca a través de la fosa nasal hacia el estómago o directamente a través del abdomen para proporcionar calorías y nutrición extra para el niño.

La recuperación de una SCI requiere hospitalización de largo plazo y rehabilitación. Un grupo interdisciplinario de médicos, enfermeras y terapeutas (físico, ocupacionales o de habla), y otros especialistas trabajan para manejar medicamente a su hijo para controlar del dolor, monitorear el funcionamiento cardíaco, presión arterial, temperatura corporal, estado nutricional, funcionamiento de la vejiga e intestino e intentar controlar la sacudida involuntaria de músculos (espasticidad). La rehabilitación se enfoca en evitar la pérdida de la masa muscular u contracturas y se trabaja para volver a entrenar a su hijo en el uso de otros músculos para ayudar con la movilidad y el movimiento. Algunas de las complicaciones crónicas importantes de la SCI incluyen las úlceras por presión, también llamadas úlceras de decúbito y neumonía.

Consideraciones de toda la vida para una persona con una SCI

Un hecho traumático que traiga como consecuencia una SCI es devastador para el niño y para la familia. El equipo de atención médica educa a la familia después de la hospitalización y rehabilitación sobre cómo cuidar mejor al niño en casa, y describe problemas clínicos específicos que exigen atención médica inmediata por su médico.

El niño discapacitado requiere atención en maximizar sus capacidades en el hogar y en la comunidad. El refuerzo positivo le animará a fortalecer su autoestima y promover la independencia.

Un niño con SCI requiere evaluaciones médicas frecuentes y pruebas diagnósticas luego de la hospitalización y rehabilitación para vigilar el progreso.