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Por qué el invierno es la estación perfecta para los tratamientos de la piel

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Por qué el invierno es la estación perfecta para los tratamientos de la piel

Cuando pensamos en el cuidado de la piel, a veces nos viene a la mente el verano: el sol, las vacaciones y un sinfín de selfies. Pero el verano no es la mejor época para tratar afecciones cutáneas como el acné, la rosácea y la psoriasis. En realidad, el invierno es el momento ideal para empezar.

Según Robert Sylvester, DNP, especialista en dermatología pediátrica de la University of Utah Health, el invierno ofrece ventajas únicas para la salud de la piel, especialmente para los tratamientos con láser, retinoides y regímenes hidratantes.

Estos son los motivos:

1. El aire invernal aumenta la sequedad

El aire frío y seco elimina naturalmente la humedad de la piel, lo que hace que afecciones preexistentes como el eccema y la psoriasis sean más evidentes. Aunque esto pueda parecer un inconveniente, facilita el tratamiento eficaz de estos problemas.

2. Una luz solar más suave significa una recuperación más segura

Los tratamientos con láser o retinoides dejan la piel más sensible a la luz ultravioleta durante un tiempo. La menor intensidad de la luz solar en invierno reduce ese riesgo, lo que facilita la recuperación y abre la puerta a más opciones de tratamiento.

3. Más tiempo en casa = mejor cuidado

El clima frío a menudo nos mantiene en casa, lo que supone una excelente oportunidad para cuidar su piel después del tratamiento. Esto le permite aplicar de forma constante los productos adecuados para el cuidado de la piel y seguir el plan de tratamiento establecido por usted y su dermatólogo.

El invierno no tiene por qué ser una época para ocultar la piel, sino que puede ser un momento para curarla”, afirma Sylvester. Aproveche este tiempo para centrarse en una hidratación adecuada, evite el agua caliente y mime un poco más su piel con tratamientos de cuidado cutáneo”.

Consejos para una piel sana en invierno

  1. Elija cremas espesas. Cambie las lociones a base de agua o alcohol por cremas espesas. ¡Cuanto más grasosas, mejor!
  2. Hidrátese con frecuencia. Aplique cremas al menos dos veces al día, especialmente después de la limpieza, para mantener la hidratación.
  3. Utilice un humidificador. Aumente la humedad del aire en su hogar para evitar la sequedad excesiva.
  4. No se olvide del protector solar. Los rayos UV son más débiles en invierno, ¡pero no desaparecen! El protector solar es especialmente importante en altitudes elevadas o cuando la luz UV se refleja en la nieve o el agua, lo que aumenta la posibilidad de sufrir daños por los rayos UV.

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