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A parent and child eating food

Cómo hablar con sus hijos sobre la alimentación: 5 consejos para fomentar hábitos de alimentación saludables

A parent and child eating food

Cómo hablar con sus hijos sobre la alimentación: 5 consejos para fomentar hábitos de alimentación saludables

La crianza de los hijos no viene acompañada de un manual de instrucciones universal. Incluso las tareas cotidianas que parecen sencillas, como preparar las comidas, pueden volverse estresantes. Las investigaciones muestran que entre el 13 % y el 22 % de los niños de entre 2 y 11 años pasan por fases de selección alimentaria.

¿La buena noticia? La forma en que le hable a su hijo sobre la comida puede moldear sus hábitos alimenticios para toda la vida. Un lenguaje sencillo y alentador puede ayudar a que las comidas sean más agradables para todos.

A continuación, le ofrecemos cinco consejos respaldados por expertos para hablar con su hijo sobre la comida y desarrollar una relación equilibrada con la alimentación y la nutrición.

1. Utilice un lenguaje neutro al hablar de la comida

Es tentador clasificar los alimentos como buenos” y malos” o saludables” y poco saludables”. Sin embargo, agrupar los alimentos en categorías puede provocar sentimientos de vergüenza o culpa. Con el tiempo, eso puede dar lugar a dietas rígidas o a hábitos alimenticios desordenados en el futuro.

En cambio, el uso de un lenguaje neutro que se centre en lo que los alimentos aportan a nuestro organismo pone el énfasis en el equilibrio más que en la perfección.

Utilizar comparaciones, como que los alimentos son combustible o pilas para nuestro cuerpo, ayuda a los niños a comprender que la comida es la base de todo lo que hacemos”, afirma Ariel Fry, RD, CD, supervisora de dietas clínicas en el Huntsman Mental Health Institute de la Universidad de Utah. El objetivo no es impartir una lección de ciencias, sino generar confianza utilizando un lenguaje neutral y tranquilizador”.

Pruebe las siguientes explicaciones cuando explique por qué comemos determinados alimentos:

  • Este pollo contiene proteínas, que ayudan a que nuestros músculos crezcan”.
  • El pan de este bocadillo contiene carbohidratos, que nos dan energía para correr y jugar”.
  • Estas frutas y verduras tienen muchas vitaminas que mantienen nuestro cuerpo fuerte y nos hacen sentir bien”.
  • Me voy a comer una galleta porque me gusta”.

Este enfoque hace que la comida se perciba como algo positivo y equilibrado, y no como algo que haya que ganarse" o evitar.

2. Describir la comida sin juzgar

Los niños son curiosos por naturaleza. Puede despertar esa curiosidad describiendo el color, la textura y la temperatura de los alimentos, sin presionarles.

Por ejemplo:

  • “¿Le gustaría probar conmigo esta zanahoria naranja tan crujiente?”
  • Estos arándanos son pequeños y se notan blanditos al tocarlos.”
  • Mi yogur está frío y cremoso.”

Cuando usted da ejemplo de una forma de comer tranquila y relajada, su hijo aprende que probar alimentos nuevos es seguro.

3. Elimine la presión de la hora de comer

Puede resultar frustrante cuando su hijo se niega a probar algo nuevo o cuando se ve obligado a repetir siempre los mismos tres platos que sabe que le gustan.

Aunque su instinto le impulse a animar a su hijo a que se termine el plato o a que pruebe un bocado de una verdura nueva, esto puede aumentar la ansiedad a la hora de comer. En su lugar, dé a su hijo la libertad de probar nuevos alimentos a su propio ritmo. Con el tiempo, aprenderá que probar algo nuevo en el plato es seguro, y no algo que dé miedo.

¿Quién decide qué a la hora de comer?

Fry recomienda el enfoque de la "División de Responsabilidades en la Alimentación" (sDOR, por sus siglas en inglés) de Satter.

Los padres deciden:

  • QUÉ alimentos se servirán
  • CUÁNDO se comerán las comidas y los refrigerios
  • NDE se comerán las comidas y los refrigerios

Los niños deciden:

  • CUÁNTA cantidad de comida deben comer
  • SI comen o no los alimentos que se les sirven

Este método especifica qué aspectos de una comida o un bocadillo controla el cuidador y cuáles los controla el niño.

Al introducir un alimento nuevo:

  • Empiece poco a poco
  • Combínelo con un alimento seguro” que ya le guste a su hijo
  • Celebre los pequeños avances (incluso tocarlo u olerlo cuenta)

Puede que sean necesarias entre 10 y 20 pruebas con un alimento antes de que se lo coman”, afirma Fry. El objetivo no es obligarles a probarlo, sino despertar su curiosidad y que se vayan acostumbrando a él con el tiempo.”

4. Enséñeles a los niños a escuchar a su cuerpo

En lugar de ofrecerle un premio a su hijo a cambio de que se coma otro bocado”, o de amenazarle con no darle postre si no se acaba el plato, enséñele a reconocer las señales de hambre y saciedad que le envía su cuerpo.

Si su hijo le dice que está lleno, confíe en él. Del mismo modo, si parece cansado o de mal humor, aproveche la ocasión para enseñarle que las señales de hambre suelen afectar a nuestro estado de ánimo o a nuestra energía.

Intente hacer preguntas abiertas:

  • “¿Cómo tiene la barriga? ¿Llena o como si aún tuviera espacio?”
  • Hoy se ha esforzado mucho en el entrenamiento de fútbol. ¿Le pongo más comida en el plato?”
  • Parece que está de mal humor. ¿Cree que su cuerpo necesita un poco de comida?

Para que los niños se mantengan satisfechos y con energía, Fry recomienda servir al menos dos de los tres alimentos siguientes en las comidas o refrigerios:

  • Proteínas
  • Hidratos de carbono
  • Grasas

5. Haga de las comidas una experiencia familiar

Los niños son más propensos a probar los alimentos que ayudan a preparar. Cocinar juntos también fomenta la confianza y les ayuda a desarrollar habilidades para la vida.

Dependiendo de su edad, los niños pueden:

  • Lave la fruta y la verdura
  • Mezcle los ingredientes
  • Ayude a cortar (bajo supervisión)

Preparar las comidas y comer juntos enseña a su hijo buenos hábitos alimenticios, le infunde confianza y propicia momentos de unión y comunicación. Las comidas familiares regulares también pueden enseñar a los adolescentes habilidades de manejo de los alimentos, de modo que cuenten con los conocimientos necesarios para planificar y preparar comidas equilibradas cuando, con el tiempo, se independicen.

La forma en que hablamos de la comida es importante. El proceso puede ser lento y no todas las comidas saldrán a la perfección. Sin embargo, poner en práctica estos consejos ayudará a su hijo a desarrollar una actitud positiva hacia la alimentación y a adquirir habilidades nutricionales para toda la vida.

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