Feb 26, 2021 9:00 AM


Vacunarse contra el COVID-19 es la mejor forma de protegerse a sí mismo, a su familia y amigos, del virus que causa esta enfermedad potencialmente mortal. En el panorama general, las vacunas nos acercarán mucho más a acorralar el COVID-19 en todo el país. De hecho, a medida que más gente reciba la vacuna COVID-19, estaremos más cerca de volver a nuestra vida cotidiana normal.

Pero, además que la vacuna funciona, aún tenemos un largo camino por recorrer antes de que podamos comprar, socializar y viajar, sin usar mascarillas faciales y practicar el distanciamiento social, dice Hannah Imlay, MD, profesora asistente en la División de Enfermedades Infecciosas de University of Utah Health. Aquí compartimos algunas razones.

Las vacunas COVID-19 tienen una efectividad del 95 por ciento

Las dos vacunas que actualmente están disponibles en los EE. UU., Moderna y Pfizer-BioNTech, se encuentran entre las vacunas más efectivas jamás creadas. Tienen una eficacia del 95 por ciento para prevenir enfermedades sintomáticas, incluyendo las leves. No pueden garantizar una inmunidad completa para todas las personas, pero los grandes ensayos clínicos demostraron que las vacunas casi siempre previenen la hospitalización y la muerte por COVID-19.

Dos semanas después de dos dosis para una protección completa

Las vacunas no brindan protección inmediata contra COVID-19. En primer lugar, necesita dos dosis de las vacunas Moderna y Pfizer-BioNTech para una protección completa. Nuestros cuerpos necesitan tiempo para desarrollar inmunidad al virus, lo que toma aproximadamente dos semanas después de la segunda dosis. Con eso en mente, tenga en cuenta que aún es posible infectarse mientras tanto.

Vacunas y propagación viral

Aunque las vacunas COVID-19 son muy efectivas para prevenir que se enferme, todavía no sabemos si le impiden transmitir el virus a otras personas. Las interacciones de una sola persona pueden tener un efecto dominó en otras que no están vacunadas. La doctora Imlay indica que en este momento reunirse con otras personas no está en línea con el objetivo de disminuir la transmisión comunitaria. "Creemos que el riesgo de transmisión asintomática es menor si está vacunado, pero no sabemos cuánto, y eso está basado en una escasa información". Hasta que obtengamos más datos, es importante seguir utilizando todas las herramientas disponibles para protegerse a sí mismo, y a los demás, del COVID-19.

El camino hacia la inmunidad colectiva

Si bien muchas personas ya se han vacunado, pasarán varios meses antes de que una cantidad suficiente de la población estadounidense reciba sus vacunas y la vida vuelva a la normalidad. Este umbral, llamado “inmunidad colectiva”, significa que es extremadamente difícil que el virus se transmita de persona a persona. Sin embargo, los científicos proyectan que del 75 al 80 por ciento de nosotros tendremos que vacunarnos antes de que eso suceda. Hasta entonces, será importante seguir usando mascarillas, mantener distanciamiento físico, y evitar aglomeraciones y multitudes.

La variable de las mutaciones

Como todos los virus, el que causa COVID-19, llamado SARS-CoV-2, muta. Dos de estas denominadas variantes del virus, las cepas B.1.1.7 (Reino Unido) y B.1.351 (Sudáfrica), han adquirido cambios que permiten que el virus se propague más fácilmente, y ahora están circulando en los EE. UU. Las vacunas Moderna y Pfizer-BioNTech siguen siendo muy eficaces contra estas dos variantes. Sin embargo, cuanto más dure la pandemia, más probabilidades habrá de que surjan más mutaciones. Es posible que nuestras vacunas actuales no funcionen tan bien contra cepas futuras. Afortunadamente, la nueva tecnología significa que es relativamente fácil y rápido crear nuevas vacunas. Podría ser que de forma similar a una vacuna anual contra la gripe, necesitemos un refuerzo anual de la vacuna COVID-19 para protegernos contra mutaciones adicionales.

Un arma en la lucha contra COVID-19

La doctora Imlay describe la vacunación como una intervención de salud pública, y otra herramienta para ayudar a controlar la pandemia. "Es útil pensar en que cada medida sanitaria en particular (enmascaramiento, distanciamiento físico, lavado de manos, evitar multitudes) son una herramienta para ayudar con la transmisión de COVID-19. Al juntarlas como capas, resultan muy efectivas”, concluye. Si las personas continúan usando estas herramientas y se vacunan, la cantidad de casos de COVID-19 disminuirá. Cuando la transmisión comunitaria se ralentiza y la población se vuelve más saludable, se pueden ir dejando de usar todas las prevenciones.

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