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Cuidado con el suelo de la ducha

Pensamos en la ducha como un lugar para enjuagarnos la suciedad, limpiarnos y empezar de nuevo. Sin embargo, algo inesperado puede estar al acecho.

Las infecciones fúngicas, bacterianas y víricas pueden contraerse a menudo en el suelo de las duchas públicas, como las de piscinas, gimnasios o residencias de estudiantes. Como estos organismos proliferan en ambientes cálidos y húmedos, las infecciones pueden propagarse fácilmente de los pies de una persona al suelo de la ducha, y de ahí a su pie.

INFECCIONES COMUNES

1. Pie de atleta

También conocida como tinea pedis, es la infección más común que puede contraerse en la ducha. Se trata de una infección fúngica que se manifiesta principalmente como descamación entre los dedos o en la planta de los pies. Si no se trata durante mucho tiempo, puede provocar infecciones en las uñas de los pies difíciles de tratar.

2. Verrugas

Estas infecciones cutáneas están causadas por una familia de virus denominada VPH. Aparecen como protuberancias ásperas y escamosas en la planta de los pies. Pueden extenderse a prácticamente cualquier otra zona de la piel.

3. SARM (MRSA en inglés)

El Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) es un tipo de bacteria resistente a muchos antibióticos. Las infecciones por SARM suelen afectar a la piel, pero las infecciones graves también pueden afectar a órganos internos. Cuando afecta a la piel, las infecciones pueden manifestarse en forma de bultos inflamados, rojos y sensibles en la piel que parecen granos o picaduras de araña. Pueden convertirse en abscesos profundos y dolorosos que pueden requerir antibióticos o un drenaje quirúrgico.

TRATAMIENTO

La buena noticia es que este tipo de infecciones suelen tratarse con medicamentos de venta sin receta. Si su estado no mejora en dos semanas, o si presenta fiebre u otros síntomas preocupantes asociados a su enfermedad cutánea, debe acudir al médico.

PREVENCIÓN

La mejor forma de evitar contraer algo en una ducha compartida es desinfectar bien el suelo. Las chanclas o zapatillas de ducha pueden ofrecer una buena protección. Asegúrese de lavarlas o desinfectarlas con regularidad.

Tenga en cuenta el estado de sus pies. Las personas con cortes, ampollas u otras heridas en los pies son más propensas a contraer una infección en la ducha.